Después, aprieta los tirantes. (Fig. 4.3).
Asegúrate de que la mochila se ajuste lo
mejor posible a tu torso, aunque el cinturón
abdominal quede ligeramente por encima de
la cadera (Fig. 4.4.).
Es el único modo de asegurarse de que la
mochila -y, por tanto, el airbag- esté correcta-
mente colocada.
Ahora, ajusta la correa pectoral, de altura
ajustable, de modo que quede por encima del
pecho. Cierra la hebilla activadora de la correa
pectoral y apriétala firmemente para que la
mochila te quede lo más ajustada posible
contra la espalda (Fig. 4.5).
Asegúrate de que todas las correas y las hebil-
las están firmemente ajustadas para evitar
que se vaya generando holgura durante el uso.
El EPI se debe usar siempre con las cor-
reas pectoral y abdominal cerradas, de lo
contrario, no se puede garantizar su efecto
protector.
Fig. 4.3
Fig. 4.4
Fig. 4.5
ES
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